sábado, 21 de julio de 2012

Waldemar Winter


Waldemar Winter tiempo antes de su deportación a Auschwitz

© Dokumentations und Kulturzentrum Deutscher Sinti und Roma

            Waldemar Winter nació el 28 de agosto de 1921 en Treptow, cerca de Berlín.

            El 15 de marzo de 1943 los nazis lo deportan al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau junto a muchos Gitanos berlineses. Allí a Waldemar le fue tatuado en su brazo el número de prisionero Z-3468. Dentro de las notas del libro de registro del campo polaco hay una nota en la que se lee: Auschwitz 29-4-1943.

Según recoge el estudioso sobre el Porrajmos Romani Rose en su libro "Den Rauch hatten wir taeglich vor Augen" Waldemar Winter fue transferido desde Auschwitz a otros campos nazis pero murió poco tiempo después del final de la guerra, como consecuencia de los duros y terribles años vividos como prisionero de los nazis.

Fuentes:

- Memorial Book: The Gypsies at Auschwitz-Birkenau. State Museum of Auschwitz- Birkenau. K.G. Saur, New York. 1993. Volumen II. Páginas 932-933.

- "Den Rauch hatten wir taeglich vor Augen". Romani Rose. Dokumentations- und Kulturzentrum Deutscher Sinti und Roma. 1999 - Página 337.

- The national socialist genocide of the Sinti and Roma: Catalogue of the permanent exhibition in the State Museum of Auschwitz. Romani Rose and Silvio Peritore, Dokumentations- und Kulturzentrum Deutscher Sinti und Roma, Heidelberg. Página 31

sábado, 14 de julio de 2012

Paula Nardai


Paula Nardai en 1948

© Asociación Romá (Oberwart)

 
Paula Nardai nació el 12 de abril de 1923, en Rumpersdorf, distrito de Oberwart, en la región del Burgenland en Austria. Paula creció y vivió junto a sus padres, su hermana Emmi (nacida en 1927), y sus hermanos Karl y Josef (éste último nacido en 1935).

Según recuerda Paula existían dos asentamientos gitanos por ese tiempo en Rumpersdorf, ambos estaban situados a las afueras de la ciudad. Sus padres trabajaban en el mismo pueblo, su abuelo había sido herrero. A diferencia de su hermana Emmi, que tuvo que dejar la escuela cuando los nazis tomaron el poder, y su hermano menor, que ni siquiera empezó la escuela, Paula asistió a la escuela primaria hasta 1938 pero luego hubo de ponerse a trabajar realizando tareas agrícolas en Rumpersdorf, y después de 1938 en el pueblo vecino de Hodis.

Ese mismo año de 1938 comenzó a sufrir la familia de Paula, las primeras deportaciones e internamientos en campos de concentración: dos de sus tíos fueron llevados al campo de Dachau, mientras que su tía fue llevada a Ravensbrück. Entre 1940 y 1943, Paula trabajó en las tierras de la Condesa Batthyáni en Rechnitz.

El 15 de abril de 1943, poco después de que nuestra protagonista cumpliera 20 años, su familia fue detenida por la policía y trasladada a Weiden, luego los montaron en camiones y los llevaron a Rechnitz. A partir de ahí, los Nardai y otros Gitanos de las aldeas vecinas (Podgoria, Althodis y Zuberbach) fueron deportados a bordo de convoyes compuestos por vagones para transportar ganado al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau en Polonia.

El hermano de Paula, Karl fue el único que logró escapar de la deportación, logró sobrevivir a la época nacionalsocialista en Alemania sin ser descubierto.

Paula, nada más llegar a Birkenau, recibió el número de prisionera Z-7342. Su familia y ella formaron parte de un transporte que quedó registrado en el libro de prisioneros de Auschwitz de la siguiente manera: 16 de Abril de 1943: transporte de prisioneros de Austria: 1.874 Gitanos. 938 mujeres y niñas recibieron los números del Z-6791 al Z-7728.

En el campo, Paula fue obligada a realizar trabajo esclavo, tenía que recoger, trasladar y amontonar piedras para la construcción de carreteras.

Testimonio de Paula Nardai sobre su experiencia en Auschwitz-Birkenau:

“Mi padre estuvo allí, mi madre, mi hermana que tenía dieciocho años de edad, mi hermano de nueve años… Mi madre –un mes, puedo decir, ella sobrevivió solo durante un mes. A mi padre lo golpearon en la cabeza de forma tan terrible que lo dejaron ciego. Había un barracón al que ellos llamaban “Lazarett” (Enfermería) si te llevaban a ese sitio, ya nunca más volvías a salir de allí. Lo golpearon hasta dejarlo ciego. Lo mataron de inmediato, nunca más lo volvimos a ver. Mi hermana iba a las cocinas, la tenían allí para pelar patatas. Y mi hermano pequeño, fue la primera vez que tuvo que ponerse a trabajar. Yo salía a trabajar y él se quedaba en el barracón, Yo me marchaba por la mañana, con el ‘Aussenkommando’ (Komando de prisioneros que salían a trabajar fuera) Yo tenía que trabajar, y cuando regresé al barracón. ¿Qué veo? El pequeño no estaba allí. Pregunté por él a los demás: ¿Dónde está el niño? Se lo habían llevado. Se llevaban a los niños y los enviaban a las cámaras de gas. Y no me permitían salir del barracón. No podía salir para preguntar si alguien lo había visto, porque no me dejaban salir una vez que estábamos dentro del barracón al final de la jornada. Sólo salíamos para el “zum Abzählen” (Recuento) nada más.”

En Romani Patrin 2/1998, p. 10

Para 1945, Paula había perdido a casi todos sus parientes: en primer lugar, su madre dentro del primer mes de llegar a Auschwitz enfermó, fue trasladada a la enfermería del campo y nunca regresó de allí. La fecha registrada con su muerte consta el 28 de junio de 1943. Luego perdió a su padre, quien murió a causa de las palizas y malos tratos recibidos. A su hermano pequeño Josef se lo llevaron del barracón un día mientras Paula estaba trabajando, los libros de registro consignan su muerte el 14 de diciembre de 1943. Su hermana Emmi también murió en Birkenau.

El 15  de abril de 1944, algunos prisioneros y prisioneras de la sección BIIe de Birkenau fueron trasladados a Ravensbrück. Aquellos y aquellas jóvenes y sanos fueron los elegidos para estos transportes. Los otros, los que se encontraban muy débiles, entre ellos Emmi, la hermana de Paula, se quedaron atrás. Emmi murió en Birkenau.

Después de Ravensbrück, Paula fue trasladada a Taucha. Por último, durante los últimos días de la guerra, la trasladaron a Hamburgo.

Paula Nardai sobrevivió al Porrajmos.

Tras su liberación, que tuvo lugar el 5 de mayo de 1945, Paula regresó a su ciudad natal, concretamente a la casa de su familia, su casa. Paula se hallaba muy debilitada, extenuada por tantos años de sufrimiento, con el corazón roto por la pérdida de tantos seres queridos. Pero al llegar ante la puerta de su hogar se encontró la desagradable sorpresa de que había sido ocupada por un desconocido, que ahora vivía en su interior. No le quedó otro remedio que marcharse y por ello se fue a realizar trabajos agrícolas a Sigless. Allí conoció a su futuro esposo Josef, un Gitano de Oberwart.

En 1952,  nació su hijo Josef. En ese momento, la familia aún vivía en el conocido como "Zigeunerbaracke" ("barracones gitanos") en las afueras de Oberwart. Pero cuando el marido de Paula recibió una compensación por su internamiento en los campos, se construyeron una casa.

Su segundo hijo, Helmut, nació en 1955.

En 1972, la familia se mudó a las casas adosadas de "Am Anger" que habían sido construidas recientemente en la ciudad.

Hasta su muerte, Paula Nardai fue una de las personalidades más importantes y respetadas del asentamiento Romaní de Oberwart. Contrariamente a otros sobrevivientes del Porrajmos que no pudieron hablar de sus experiencias traumáticas en los campos de concentración, incluso entre sus parientes más cercanos, Paula siempre estuvo dispuesta a transmitir sus vivencias y a contar a los demás su destino y el de su propia familia. Con la firme convicción de que las crueldades y horrores padecidos durante la época nacionalsocialista no debían mantenerse en silencio, Paula ofreció voluntariamente su testimonio histórico en infinidad de ocasiones en las escuelas de la región del Burgenland. La señora Nardai fue una de las primeras Romaníes que permitieron que publicaran sobre su vida vivida en los años bajo el dominio nazi. Paula, además realizó grandes contribuciones a la conservación de la cultura Romaní, sobre todo mediante la transmisión de cuentos y canciones tradicionales. A lo largo de décadas, la casa de los Nardai se convirtió en un importante lugar de encuentro, especialmente para los niños. Algunos de los cuentos que contaba Paula quedaron registrados en el Romaní-Projekt del Instituto de Lingüística de la Universidad Karl-Franzens de Graz y todo el mundo tiene hoy día la posibilidad de acceder a ellos en forma de recopilación de cuentos titulada "O Rom Taj o Beng / El Gitano y el Diablo".


Portada del libro “Der Rom und Der Teufel/ O Rom Taj o Beng”

© Amazon

 
Gran importancia tuvo la fundación de la Organización de los Romaníes en Oberwart a finales de la década de 1980.

Su actuación cabe de calificarla de memorable en la inolvidable película de 1993 "Amén sam so amen sam", producida por Hans Panner, que trata de la "presencia del pasado" en la vida de los Romaníes.

Asimismo, resultó de gran valor, la cooperación de Paula en el proyecto sobre lingüística "La Codificación y Didáctica del Romanés", especialmente teniendo en cuenta el hecho de que en su inicio en 1993 había sólo unos pocos hablantes Romaníes de Romanés que habían retenido la competencia lingüística plena.


Paula Nardai en 1996

© Asociación Romá (Oberwart)
 
Paula Nardai, una mujer de enorme grandeza humana, respetada por todo el mundo, especialmente por los niños, para quienes representaba la abuela ideal, esa abuela que todo el mundo sueña tener, Paula Nardai murió en mayo de 1999.

Para terminar he aquí una de las canciones de Paula Nardai

Una estrella triste

Una estrella triste en los altos cielos

no pude quedarme en mi propia casa

ellos me sacaron de mi propia cama

dejando a mi esposa e hijos.

Una estrella triste en los altos cielos

ellos me sacaron de mi casa

me llevaron, me llevaron a Auschwitz

donde me redujeron a cenizas.

Traurigi Tscherheni

Traurigi tscherheni ando utscho nebo.

Nan man blajbens ande mro schatno khere.

Ari man line andar mro schatno vodro,

mra dschuvla muklom odoj le tschavorenca.

Traurigi tscherheni ando utscho nebo.

Legede man andar mro schatatno khere.

Line man, legede man Auschwitz,

odoj tharde man upro praho.

Paula Nardai

Les dejo un enlace donde pueden ver a nuestra protagonista, Paula Nardai contando una historia a unos niños en Romanés.


Fuentes:

- Traducción del texto de Helmut Samer. Rombase. March 2002 / Oberwart, Austria

- Unabhängiges Antifaschistisches Personenkomitee Burgenland (ed.) (1989) Naziherrschaft und was uns blieb!. Oberwart.

-  La Paulakero Phukajipe I / Paulas Lebensgeschichte I. Romani Patrin 1,1998.  página  8.

- La Paulakero Phukajipe II / Paulas Lebensgeschichte II. Romani Patrin 2,1998.  páginas 9-11.

- Project Education of Roma Children in Europe. Council of Europe. Concentration Camps. Página 2

- Project Education of Roma Children in Europe. Council of Europe. Holocaust. Página 1

- Cech, Petra, Fennesz-Juhasz, Christiane, Heinschink, Mozes F. (eds.) (1999) Lovarenge paramiči taj textura anda Österreich, kotor II. Wien: Romano Centro.

- Memorial Book: The Gypsies at Auschwitz-Birkenau. State Museum of Auschwitz- Birkenau. K.G. Saur, New York. 1993. Volumen I. Páginas 498-499.

- Memorial Book: The Gypsies at Auschwitz-Birkenau. State Museum of Auschwitz- Birkenau. K.G. Saur, New York. 1993. Volumen II. Páginas 1120-1121.

- Erinnerungen an das Töten: Genozid reflexiv: Bernhard Schneider, Richard Jochum. Böhlau Verlag Wien, 1999 – Páginas 258-261.

- Rassenhygiene, eine "politisierte Wissenschaft": mit Hauptaugenmerk auf die burgenländischen Roma. Elisabeth Maria Grosinger. Lang, 1998 – Página 77.

- Der Beitrag Österreichs zu einer europäischen Kultur der Differenz: sprachliche Minderheiten und Migration unter die Lupe genommen. Centre de recherche sur le plurilinguisme à Bruxelles. Asgard,
2003 – Página 103.

- Créer pour survivre, Volumen 2. Museo de Bella artes de Reims. Fédération nationale des déportés et internés, résistants et patriotes, 1996 – Página 170

-  Lieder im Leid. Zu KZ-Liedern der Roma in Österreich. Hemetek, Ursula, Heinschink, Mozes (1992): Jahrbuch des Dokumentationsarchiv des österreichischen Widerstands: 76-93, Viena, Página 81

- Halwachs, Dieter W., Gärtner-Horvath, Emmerich, Wogg, Michael (Hrsg.).Auszug aus dem Lied „Traurigi tscherheni“ de Paula Nardai. Der Rom und der Teufel - O rom taj o beng. Märchen, Erzählungen und Lieder der Roma aus dem Burgenland – Romane pamaristscha, phukajiptscha taj gila andar o Burgenland. Klagenfurt: Drava Verlag. 2000).

sábado, 7 de julio de 2012

Adolf Papai


Adolf Papai, fotografiado en su casa, sosteniendo la fotografía de sus padres, y al lado de su inseparable contrabajo.

© Asociación Roma Service


Adolf Papai, conocido como “Dolfi”, nació el 28 de junio de 1931 en Langental, un pequeño pueblo en el distrito de Oberpullendorf, en la región austriaca del Burgenland. En esa época en su localidad vivían alrededor de 350 gitanos en una situación de extrema pobreza. Después del dominio de Austria por los nazis menos de un tercio de ellos sobrevivieron al Porrajmos.

La familia de Adolf Papai estaba formada por su padre, su madre, sus tres hermanas y él.


Los padres de Adolf Papai

© Asociación Roma Service


Adolf contaba con tan solo ocho años cuando ya, a edad tan temprana se veía en la obligación de tener que ir cada día a trabajar, para ganarse el pan con el que alimentar a su familia. En la región había granjeros, buenas personas, para los que Adolf y otros Romaníes realizaban pequeños trabajos en sus granjas. No era grandes granjas, pero siempre había algo que hacer, a cambio de su trabajo, los granjeros les daban leche y pan con los que alimentarse. Los Romaníes del lugar estaban muy agradecidos por ello. Las granjas estaban situadas a una distancia de unos 7 kilómetros de donde vivían y su familia en Langental. Cada mañana, hiciera frío o calor, Adolf iba caminando hasta las granjas, preguntaba si había algún trabajo que hacer en el campo o con los animales, si era el tiempo de la cosecha de las patatas, las sacaban de la tierra y otros trabajos por el estilo. Gracias a estos trabajos tenían algo con lo que alimentarse, él y su familia. La mayoría de Romaníes de la región no tenían trabajo, por lo que se dedicaban, muchos de ellos, sobre todo los hombres a tocar música en las ferias y fiestas de los pueblos, mientras las mujeres practicaban la mendicidad, estas eran las únicas opciones con las que contaban los Gitanos de la zona para salir adelante y sobrevivir a la miseria. Así lo hacía su padre.

Llegó la primavera de 1938 y con ella la tormenta nazi arribó hasta Austria. Una de las primeras medidas, prohibir la asistencia de los niños y niñas Romaníes a las escuelas austriacas. Adolf con anterioridad a esta medida iba a la escuela cuando podía, allí aprendía croata y una vez a la semana lecciones de alemán. Adolf solamente asistió con regularidad al colegio el primer curso y un poco del segundo, no más allá de un  año y medio. Adolf recuerda que tenían un buen maestro, éste les permitió continuar asistiendo a la escuela a pesar de la prohibición. Por este motivo, tiempo después, el maestro acabó siendo despedido, y deportado a un campo de concentración, su nombre era Gyöngyes, según testimonio de Adolf, este señor fue muy bueno con los Romaníes.


Adolf Papai dando testimonio de su sufrimiento en el Porrajmos Radio Burgenland

© Asociación Roma Service

Un día en que el padre de Adolf estaba fuera ganándose la vida con su música y nuestro protagonista volvía a casa después de una dura jornada de trabajo, los nazis rodearon la zona donde vivían los Romaníes y los arrestaron a todos. Su padre no se encontraba muy lejos de su casa pero también se lo llevaron, así como a su madre, pero a ella finalmente la dejaron volver a Fischamend porque les suplicó que debía cuidar de una niña pequeña que estaba aún en edad de tomar el pecho.

El padre de Adolf fue deportado al campo de concentración de Buchenwald y asesinado allí.

En 1941 la situación empeoró y todos, incluidos los niños pequeños fueron deportados. En casa de Adolf eran cuatro, 3 hermanas y Adolf; la más pequeña era todavía una bebé chiquitita, la siguiente era un poquito mayor que la más pequeña, después venía otra hermana y Adolf era el hermano mayor. Su madre se encontraba muy enferma. Decidieron esconderse en el bosque, Conocían el bosque de Langental a la perfección, pero sabían que no podían salir de allí. Las penalidades crecían de día en día.


Documental Mri Historija en el que Adolf Papai nos relata su historia

© Asociación Roma Service

En octubre de 1941 los alemanes los detuvieron y los deportaron; Adolf,  su madre y sus hermanas acabaron siendo internados en el Campo de Confinamiento de Gitanos de Lakenbach. El día de la detención Adolf y su familia se encontraban preparando coronas para la festividad de Todos los Santos, su madre se encargaría de llevarlas al pueblo para venderlas o cambiarlas por harina u otros alimentos básicos. Adolf estaba por ese tiempo muy cansado, débil, casi enfermo, el frío comenzaba a notarse cada vez con más intensidad, las penurias y el miedo rodeaban a los Papai, dormía entre la maleza, a la intemperie, cerca de una casa… pero aquel día no fue igual a los demás, de repente llegaron los “Poskoschtja” (apelativo que daban a los alemanes), ruido, voces, miedo, los golpearon con extrema dureza, los sacaron a todos de allí y los montaron a bordo de un camión. Los trasladaron al campo de Gitanos de Lakenbach.

Adolf tenía un perrito, Adolf a pesar de todo lo vivido continuaba siendo un niño de once años, no lo entregó y lo llevó escondido junto a él a bordo del camión. Llegaron a Lakenbach, lo primero que llamó la atención del pequeño Adolf fue la gran cantidad de gente que allí había. Un Kapo los bajó a empellones del camión y ordenó a Adolf que soltara el perro, se acercó otro prisionero, otro de los que estaban bajándolos a golpes del camión, cogió al perro por las patas traseras y comenzó a darle golpes contra el suelo, así durante un buen rato, de modo que transcurrido un corto espacio de tiempo, solo permanecían en sus manos las patas traseras.

Adolf tuvo que adaptarse rápido a la nueva vida que le tocaba en suerte vivir, sus obligaciones consistían en barrer el patio todos los días, mantenerlo ordenado y limpio, limpieza de las letrinas y todo lo que a los guardias se les ocurriera, ese era su trabajo en Lakenbach. Por la mañana, alrededor de las seis y media, tenían que colocarse en filas, en formación. El prisionero más antiguo del campo u otra persona se situaba en el patio con un silbato, y cuando lo hacía sonar, todos los prisioneros tenían que correr y colocarse en fila para después marchar a trabajar. Si la fila no estaba formada de manera correcta se producía una lluvia de golpes hacia aquellos que no estaban bien colocados. Los enviaban a hacer trabajos del tipo, desenterrar las raíces del bosque para hacer cepillos, brochas y cosas por el estilo. Los niños muy pequeños se quedaban en los barracones, pero sus padres tenían que salir a trabajar. Los niños se quedaban con el único calor de la paja que había sobre el suelo de aquellos establos que hacían las veces de barracones. Todavía recuerda Adolf, como algunos murieron de frío sobre la paja. Hacía tanto frío. Fueron muchos los que murieron de frío y los pocos que no se congelaron crecieron juntos en mitad de aquella barbarie cotidiana que era Lakenbach.

“Los nazis asesinaron a 250 Romaníes [de Langental]. Murieron en Auschwitz. Los gasearon, los quemaron.”

Otra forma terrible de morir en el campo austriaco de Lakenbach fue motivada por  la fiebre tifoidea. Muchas personas también murieron allí por esta terrible enfermedad. El agua que se bebía en el campo era extraída de un pozo que había en el interior del campo y fue a partir de esa agua la que propició la transmisión de la enfermedad. Ante la magnitud de la epidemia los nazis permitieron que algunos prisioneros, entre ellos Adolf, salieran del campo para traer agua de un pequeño manantial, así que salía y traía agua para los muchos enfermos que había en el campo. Pero a pesar de esto, muchas personas seguían muriendo. A los que morían los cogían dos personas de brazos y pies y los lanzaban sobre una especie de plataforma de un camión -como si se tratase de meras tablas de madera y luego los llevaban y los tiraban a un agujero. Muchas personas murieron en el campo de fiebre tifoidea.

En marzo de 1943, a Adolf lo sacaron del campo. Lo pusieron a ayudar a un terrateniente de la zona, el Conde Ladislaus Niczky en Nebersdorf, propietario del Palacio Nebersdorf. Adolf le ayudaba a hacer pequeños trabajos, como recoger madera. También tenían dos vacas y nuestro protagonista se hizo cargo del cuidado de las dos vacas, las lavaba, las ordeñaba. Siempre tenían que estar tan limpias como una patena. El conde sacó a muchos Gitanos del campo de Lakenbach, entre ellos a Adolf, su madre y las hermanas de Adolf. También muchos que ni tan siquiera sabían realizar el trabajo por el cual habían salido del campo, el Conde salvó sus vidas. Era una gran persona.


Castillo de Nebersdorf

© Marco Rohner

Gracias a él, Adolf, sobrevivió al Porrajmos. Después de la guerra, la casa de la familia Papai se hallaba todavía en pie -a diferencia de muchas otras casas en Langental-. La madre de Adolf Papai murió en 1949 de un derrame cerebral. Sus hermanas se trasladaron a vivir a Viena, Adolf se quedó a vivir en su localidad. El Sr. Papai, al igual que su padre antes que él, se dedicó a tocar junto a una banda de música compuesta por Gitanos, la "Grosse Horvath-Geza-Kapelle" , él tocaba el contrabajo del grupo. Adolf se casó en 1951 y tuvo tres hijos, dos niños y un niña.


La Grosse Horvath-Geza-Kapelle

© Asociación Roma Service


A pesar de su breve paso infantil por la escuela, Adolf  fue capaz de ponerse al día, motivado por el esfuerzo de llevar a buen puerto el aprendizaje de sus hijos, y desarrolló notables habilidades lingüísticas, hablaba croata, alemán, romanés, húngaro, lenguas eslavas, un poco de checo, muy bien el serbio y ruso también.

Adolf Papai siempre deseó para el futuro que la historia vivida en Austria desde 1938 hasta 1945 con los nazis jamás vuelva a repetirse.

Adolf Papai falleció a comienzos de 2012. Adolf dedicó toda su vida a su familia, a la música y a dar su testimonio valiente como sobreviviente de la persecución nazi hacia los Gitanos. Adolf siempre trató de mantener viva la memoria de su pueblo. Con su perdida se ha ido un pilar fundamental de los testigos austriacos del Porrajmos pero sobre todo un hombre de una calidad humana impresionante.

Adolf Papai Te Bisterdon Tumare Anava.


Adolf Papai tocando el contrabajo

© Asociación Roma Service


Fuentes:

- Lives Remembered. Life Stories of Victims of National Socialism. Renate S. Meissner on behalf of the National Fond der Republik Österrecih (Ed.): Viena, 2010, pp. 244-249.

- Extracto de la historia de vida de Adolf Papai tomado de una entrevista (realizada en Romaní) a partir de la documentación de testigos de la época "Mri Historjia. Historias de la Vida de los Romá del Burgenland" por la asociación "Roma Service".

- Mri historija- Lebensgeschichten burgenländischer Roma: Adolf Papai im Gespräch, Volumen 6. Roma Service. 2011. 26 páginas.