martes, 11 de febrero de 2014

Karl Horvath

Karl Horvath
© Lebensspuren Schloss-Hartheim



Karl Horvath nació un 13 de abril de 1908 en Graz, Austria.

De su periodo de infancia y juventud poco se conoce, únicamente que perdió tempranamente a su padre. Karl aprendió a leer y a escribir, hecho este que no era frecuente en aquellos tiempos entre los Romaníes.

Karl Horvath se casó con Sidi, una Romaní, que a diferencia de nuestro protagonista era analfabeta, la pareja envió a sus seis hijos Mitzi, Kathi, Hansi, Karli, Ceija y Ossi a la escuela. Wakar,  nombre Romaní de Karl, vivió de una manera poco convencional, disfrutaba vistiéndose a la moda y gustaba de lucir sus trajes con estilo y elegancia, en especial, sentía gran predilección por los trajes ingleses.

Antes de la llegada de los nazis la familia vivía a la manera nómada, trasladándose de un pueblo a otro por los caminos de Austria. Karl, era tratante de caballos, su hija Ceija recuerda, con especial emoción y cariño sus visitas a Wiener Neustadt, donde se encontraba el mercado de ganado. Romaníes de todas partes se reunían en la ciudad... la familia Horvath estacionaba sus caravana a las afueras de la localidad, ataban los caballos a un nogal o a un cerezo. Acostumbraban a llegar cinco o seis días antes de que se celebrara el mercado. Mientras los pequeños se preocupaban de jugar, sus padres cambiaban y vendían caballos a los agricultores de la región.

Con el "Anschluss" (anexión) de Austria al Reich alemán el 12 de marzo de 1938 la vida dio un giro radical para los Romaníes austriacos, el nomadismo se convirtió cada vez en una tarea que acarreaba multitud de trabas y problemas por parte de las autoridades municipales y de la policía nazi, resultaba prácticamente imposible encontrar un lugar donde estacionar el carromato en cualquiera de los pueblos o ciudades a los que llegaban. 

Todo empeoró cuando en 1939 las autoridades nazis adoptaron la prohibición de vivir de forma nómada, Karl, Sidi y sus hijos se encontraban viajando por la región de Estiria, decidieron, ante el cariz que estaban tomando los acontecimientos, marcharse a vivir a Viena e instalarse allí. Una vez llegados a la capital no se les permitió vivir en su carromato, pero Karl, como buen Romaní, nunca se vino abajo y se puso manos a la obra para dar cobijo a su familia, construyó una casita hecha con tablas de madera.

Él y la hija mayor se lanzaron a la búsqueda de un empleo en las fábricas de los alrededores, los pequeños fueron enviados a la escuela primaria, Ceija recuerda que eran constantes las burlas por parte de sus compañeros debido al color de su piel, contando además, para más INRI, con el beneplácito de algunos maestros y maestras.

En 1941 la Gestapo llegó hasta la casa familiar y detuvo a Karl Horvath. En la ficha de registro policial se establece como causa de la detención su raza “Gitana”.
 
 
Ficha policial de Karl Horvath.
© Lebensspuren Schloss-Hartheim


Su hija describió el arresto de la siguiente manera: "Un día la Gestapo detuvo a nuestro padre, Karl Wakar Horvath, en nuestra casa. Llegaron en un coche pequeño y lo introdujeron en él. Los niños pequeños lloraban a lágrima viva al ver que se llevaban a nuestro padre. Nos dijo adiós, se lo llevaron. Eso fue en 1941 y es mi último recuerdo de él. Nunca más lo volvimos a ver."

El 20 de enero de 1941 Karl Horvath fue conducido al campo de concentración de Dachau. Quedó registrado a su llegada dentro de la categoría de prisioneros en "Custodia preventiva, Trabajo forzoso del Reich, Asocial".

Mientras tanto en Viena, la casa de madera donde vivía la familia Horvath fue cercada con una alambrada y se prohibió a los hijos salir fuera de la zona acotada.

Con el paso del tiempo Karl Horvath sufrió diversos traslados de campos de concentración, en primer lugar al campo de Neuengamme, posteriormente al de Sachsenhausen y finalmente de vuelta a Dachau.

Karl mantuvo correspondencia con su familia, en sus cartas intentaba advertir a los suyos mediante mensajes codificados de los asesinatos que estaban llevando a cabo los nazis en los campos de concentración. Karl Horvath pasaba por alto la fuerte censura nazi, mediante la utilización de términos en romanés, como, por ejemplo, utilizar nombres comunes como si se tratase de nombres propios. Así la frase aparentemente inocua "¿Cómo está Katte Mandaren?" Se trataba en realidad de una información que intentaba prevenir a su mujer e hijos de lo que estaba aconteciendo en los campos.

El 28 de noviembre de 1942 Karl Horvath fue transferido en un "transportes de discapacitados" desde Dachau al castillo de  Hartheim. Era este un centro de exterminio de discapacitados, Karl murió allí asesinado Karl Horvath. Los nazis procedían del siguiente modo, primero los obligaban a desnudarse, sus captores se apropiaban de los escasos efectos personales de aquellos que iban a morir. El asesinato se llevaba a cabo mediante la inhalación de monóxido de carbono. Posteriormente los cadáveres eran introducidos en crematorios y las cenizas remitidas a sus familiares junto con un falso certificado de defunción.

 
Una fotografía clandestina tomada por un campesino
que vivía en las cercanías de Hartheim, se muestra
el humo saliendo de la chimenea del crematorio.
© USHMM y Wolfgang Schuhmann; Diakonie-Kork
Epilepsiezentrum, Kehl-Kork, Germany


La fecha oficial de la muerte de Karl Horvath quedó registrada el 30 de noviembre de 1942 en el campo de concentración de Dachau.

El 2 de diciembre de 1942 la oficina de registro del campo señaló que la causa de la muerte de Karl se debió a una “insuficiencia coronaria y circulatoria motivada por una tuberculosis pulmonar"

En 1943, la familia recibió la noticia de la muerte del padre, casi un año después y les entregaron la urna con sus cenizas. Durante los tres días de duelo, las mujeres y los niños fueron detenidos por la Gestapo unas horas antes de la celebración del funeral y deportados al Campo de Concentración y Exterminio de Auschwitz- Birkenau. Uno de sus hijos murió en los campos de concentración, los otros cinco hijos y la esposa de Karl Horvath sobrevivieron al Porrajmos. Ttras la guerra regresaron a Austria sin nada, única y milagrosamente vivos.

Karl Stojka y Ceija Stojka fueron hijos de Karl y han sido a lo largo de sus vidas dos grandes luchadores por la difusión del sufrimiento Romaní durante los años de la barbarie nazi.
 
Ceija Stojka
© EFE
 
Karl Stojka
© New York Times
Fuentes:

- Karl Horvath biografie. Lebensspuren Schloss-Hartheim.

- We Live in Secrecy. Memoirs of a Roma Gypsy, Ceija Stojka. Viena 1988.

- El Castillo de Hartheim. Centro de “Eutanasia” nazi. Web Medicina y Holocausto. Martes 15 de mayo de 2012.