martes, 30 de abril de 2013

Marin Botea

Marin Botea y su esposa Estela en la casa
en la que viven en su pueblo en Rumania.
© Stiftung "Erinnerung, Verantwortung und Zukunft"



Marin Botea nació en 1929 en Rumanía. Sus padres se dedicaban a realizar trabajos con la hojalata.

Debido a su origen Romaní y a que su familia llevaba una forma de vida nómada, las autoridades gubernamentales rumanas, presididas por el general Ion Antonescu, los deportaron en el año 1942, junto a miles de Romaníes con destino a una región que había ocupado el ejército rumano en la región ucraniana de Transnitria.

En aquel lugar se enfrentaron al miedo, al hambre, a las enfermedades, al frío y a la brutalidad de sus guardianes. Allí murieron miles de Gitanos.

Toda la burocracia previa a la deportación de los Romaníes rumanos se aceleró en mayo de 1942, cuando se censó a la población Gitana de Rumanía y se procedió a la definición de dos categorías (Gitanos nómadas y Gitanos sedentarios) además de establecerse los criterios de "selección" de las personas que iban a ser deportadas:

- Los nómadas

- Y, en el caso de los Romaníes sedentarios, aquellos que contaran con condenas penales, o por robo y los que no dispusieran de medios propios para subsistir.

Las deportaciones hacia Transnistria comenzaron el 1 de junio de 1942, formaban este primer contingente los Gitanos nómadas. Ese día, los gendarmes comenzaron a reunir a los Romaníes nómadas en las capitales de provincia para proceder, con posterioridad a esta medida, a enviarlos a Transnistria. El Mariscal Antonescu, ordenó que quedaban sujetos a deportación "todos los campamentos gitanos nómadas del país." Los Romaníes deportados recorrieron el camino a pie o en vagones de tren, yendo de un distrito a otro, en un viaje que duró varias semanas y que parecía nunca tuviese final. Oficialmente, la operación se dio por finiquitada el 15 de agosto de 1942. Se contabilizaron hasta el 2 de octubre de 1942, un total de 11.441 Gitanos nómadas que habían sido deportados a Transnistria (2.352 hombres, 2.375 mujeres y 6.714 niños)

La segunda fase, la deportación de Gitanos sedentarios considerados por las autoridades rumanas como "indeseables" comenzó en septiembre de 1942, un total de 12.497 personas. El resto de Romaníes, 18.941 personas serían deportadas posteriormente. El número total de Romaníes deportados a Transnistria desde junio de 1942 hasta diciembre de 1943 se acercó a una cifra de 25.000 personas.

Una vez llegados a su lugar de destino los asentaron en la zona fronteriza o en el interior de las aldeas situadas al Este de Transnistria, en los condados de Golta, Otchakov, Berezovka, y Balta. Inicialmente, la mayoría de los Gitanos nómadas fueron ubicados en el condado de Golta,

Por lo general, el modo de proceder de las autoridades rumanas fue el de evacuar de sus casas a la mitad de los habitantes ucranianos autóctonos de una aldea para luego trasladados a otro lugar en la población, fuera de la zona establecida para los Romaníes. Las autoridades situaron a los Gitanos deportados en las casas recién vacías. Incluso se dio la situación de unos pocos pueblos en el Bug  que fueron completamente evacuados para tal efecto, y la totalidad de la población ucraniana fue trasladada a otro pueblo. A la nueva organización de las poblaciones se les llamó colonias gitanas de Transnistria, cada una estaba constituida por varios cientos de personas (en un principio había incluso miles). Estas poblaciones no se las puede considerar que fuesen campos de concentración, ni guetos, aun cuando los documentos a veces utilizan estos términos. Los deportados estaban vigilados ​​de forma permanente por la gendarmería local, pero disponían de cierta libertad para moverse dentro de la población y alrededores, con el fin de ir a trabajar para ganarse la vida. Pero como veremos todo fue terrible.

La situación de los Romaníes en Transnistria resultó extremadamente difícil desde un principio. Las autoridades rumanas no les proporcionaron suficientes alimentos para subsistir y los Romaníes no fueron capaces de lograr autoabastecerse. Tampoco los captores observaron las raciones de alimentos establecidas por el gobierno, incluso en ocasiones no se distribuirían éstas durante semanas. Además no les proporcionaron leña, por consiguiente, no podían ni preparar sus alimentos ni calentarse. La ropa resultó otro gran problema, ya que no habían sido autorizados a llevarse equipaje ni a portar cualquier tipo de objeto personal con ellos. La asistencia médica no existía y no disponían de ninguna clase de medicamento. Hasta la primavera de 1943 la situación de los deportados fue dramática desde todos los puntos de vista. Miles de Gitanos murieron en tan terribles condiciones. De hecho, casi todas las muertes entre los Gitanos rumanos deportados a Transnistria se produjeron en el invierno de 1942/1943. Los Gitanos fueron abandonados a sus suerte.

Los Romaníes que sobrevivieron a la deportación regresaron a Rumania en la primavera de 1944, al mismo tiempo que el ejército y las autoridades rumanas de ocupación se batían en retirada debido a la ofensiva soviética.
 
Uno de los nietos de Marin Botea junto a 
un retrato de los padres de Marin.
© Stiftung "Erinnerung, Verantwortung und Zukunft"

 
Marin Botea consiguió sobrevivir al Porrajmos. Siempre, durante toda su vida, ha estado dispuesto a transmitir a sus hijos, nietos o aquellas personas que se lo han pedido sus experiencias y las de su pueblo durante aquellos años oscuros, con el propósito de que lo que él vivió nunca más vuelva a repetirse.

            Fuentes

- Premio de fotografía 2012, Stiftung "Erinnerung, Verantwortung und Zukunft"

- Sinti and Roma victims of the nazi era. United States Holocaust Museum. Página 10

- The deportation of the Roma and their treatment in Transnistria. Yad Vashem