domingo, 15 de julio de 2018

María Costea

Maria Costea
© Mircea Merticariu. Adevarul

Maria Costea (nacida Stancu) nació en Pitesti, Rumanía en 1936 en una familia perteneciente a la comunidad Romaní local.

Su padre, durante la guerra, se incorporó al ejército rumano y resultó herido en el frente, pero eso no impidió que las autoridades rumanas deportasen a María, junto con el resto de su familia, hasta la región de Transnistria por haber nacido Gitanos y junto a ellos, más de 1.000 Romaníes que vivían en Pitesti.

El mariscal Antonescu, en la primavera de 1942, decidió iniciar la deportación de miles de Gitanos a Transnistria, una región anexionada por Rumanía en el devenir de la II Guerra Mundial. Los primeros en sufrir la deportación por parte de las autoridades rumanas fueron los "Gitanos nómadas”. Según los registros, entre el 1 de junio y el 2 de octubre de 1942, 11.441 ciudadanos Romaníes pertenecientes a este grupo fueron deportados. Los restantes 13.176 deportados pertenecían al grupo de los “Gitanos sedentarios”. Esta segunda ola de deportaciones tuvo lugar entre el 12 y el 20 de septiembre de 1942 y se realizó en vagones para transporte de ganado. De los 25.000 Romaníes deportados, los historiadores estiman que solo la mitad regresaron con vida tras la guerra, el resto murió debido a las extremas condiciones de vida en los asentamientos a los que fueron asignados.

Entre los deportados del otoño de 1942 había varios miembros de la familia Stancu, de Pitesti. El hambre, el frío, la miseria y las enfermedades provocaron la muerte de miles de Romaníes, entre ellos dos hermanas de María Costea, lo que allí vivió y padeció aquella niña de seis años le ha acompañado toda su vida:
"Cuatro gendarmes llegaron hasta nuestra casa. Mi papá se hallaba en esos momentos en el frente. Nos llevaron a través del campo hasta donde se encontraban estacionados los trenes. Nos encerraron en vagones de ganado que se hallaban atestados de gente. Durante tres días viajamos, allí, hacíamos todas nuestras necesidades, allí bebíamos agua". Los grupos de Romaníes deportados a Transnistria tenían cierta libertad de movimientos en el interior del territorio de la región, especialmente en el área del Bug. El destino de aquel grupo de deportados fueron las localidades de Balti y Bender. La estudiosa Michelle Kelso narra que la administración de Transnistria en un principio no proporcionó viviendas dignas, ni alimentos o leña a los deportados, y ubicó a los Romaníes, principalmente en grandes campos abiertos hasta que se implementara un plan. La falta de organización de un gobierno local llevó a un terrible estado de deterioro de los Gitanos que hasta allí fueron confinados, dando paso a un estado de dramático caos. A los Romaníes las autoridades rumanas les confiscaron todo, les quitaron sus equipajes, su ropa, almohadas, mantas, utensilios de cocina y todo aquello necesario para cubrir sus necesidades básicas, esto significaba prácticamente una muerte segura. En varias zonas las autoridades transfirieron a los Romaníes en camiones o a pie a las aldeas o granjas agrícolas, situándolos en cualquiera de las casas confiscadas a los ucranianos que habían sido previamente evacuados o en graneros o cobertizos de animales. Sobrevivir dependía de la capacidad de cada persona, de cada familia para conseguir alimentos, suministros de calefacción, agua u otros bienes. Había pocas posibilidades de superviviencia en aquel lugar, solamente el robo en cultivos o granjas cercanas, el comercio con la policía local y el ingenio aseguraban la supervivencia. Los que no podían hacer frente a la situación o vender cualquier cosa vendible finalmente perecieron.

Desde el momento de la llegada uno de los principales objetivos de la familia Stancu fue el de encontrar comida. Caminaban durante el día y rebuscaban entre la basura, recogiendo restos de patatas en mal estado, pan, lo que fuese con tal de paliar la intensidad del hambre…

Varias veces intentaron cruzar el río Bug y escapar, pero siempre con idéntico resultado, eran detenidos y después los llevaban hasta unos barracones donde eran castigados. Dolor en lo más hondo de su alma, María, nunca ha podido olvidar aquel tiempo, especialmente cuando tenía que caminar sin zapatos, o la ropa le quedaba corta bajo el frío intenso del invierno, o cuando en una ocasión bajando una colina, la pequeña María, introdujo su pie en el vientre de un muerto, que se hallaba en estado de descomposición, hinchado, podrido. Soñó muchas noches que el hombre se despertaba.

Hasta 1944, María se quedó con su madre y sus hermanos en el territorio del Dniester. Uno de sus tíos, que había regresado del frente, recibió dinero de la hermana de su madre para sacarlos de aquel lugar: “Nos sacó a todos, nos lavó, nos llevó a Odessa, donde nos compró ropa nueva. Cuando llegamos a casa, no nos quedaba nada. Todo había sido destruido, nos tuvimos que marchar a vivir a casa de una de mis tías”. María Stancu continuó su vida como sólo un Gitano sabe hacer, caer, perderlo todo y volver a levantarse para seguir en el camino, por no tener, en los primeros años después de regresar de Transnistria, no tenía ni siquiera documentos de identidad.

María ha sido toda su vida una mujer luchadora, nunca se rindió ante las adversidades que se cruzaron en su camino, después de conseguir sus documentos, trabajó en un restaurante, posteriormente en un hotel, y hasta jubilarse, en la CIC en Bacau, la fábrica local de fertilizantes. Tras la guerra ha vivido durante 40 años en Bacau, donde se ha intentado recuperar de las profundas heridas que le produjo la guerra. Recibe una pensión por jubilación de aproximadamente 450 lei, pero la mayor parte de sus ingresos provienen de la pensión de su marido. Tiene tres hijos, graduados en la escuela secundaria, tres nietos, algunos con educación superior (Andreea Toma, una sobrina que le ayuda, es diplomada por la universidad y maestra en la administración pública).

Pero su dolor no se acabó con su experiencia entre 1942-1944, como muchos Romaníes lleva mucho tiempo siendo discriminada por la administración a la hora de concedérsele una pensión por los años transcurridos en Transnistria. Maria Costea solicitó en octubre de 2014 una pensión que por justicia le debe la ley. Los funcionarios de la administración rumana llevan todo este tiempo retrasando su expediente, exigiendo, entre otras cosas, que aporte testigos que declaren que estuvo deportada y poniéndole una traba detrás de otra con tal de no concederle la pensión solicitada.

De acuerdo con los Archivos Nacionales, pero también con el Museo del Holocausto de los Estados Unidos de América, María Costea debería haber sido beneficiaria de la Ley 189/2000 (una asignación mensual por los dos años de deportación, tratamiento médico y un lugar de residencia libre). Mientras que Elena, su hermana que se quedó a vivir en Pitesti, recibió la pensión casi inmediatamente después de presentar el expediente en la Casa de Pensión de Arges, las cosas fueron totalmente diferentes en la Casa de Pensiones de Bacau, donde María Costea recibió una serie de negativas y constantes retrasos. Además, amenazaron a su hija Mariana Costea con llamar a la policía con el argumento de que el archivo de la hija de la madre habría sido inventado.
"La Oficina de Pensiones en Bacau nos trató a mí y a mi hija más que humillantemente. Se negó a darnos la información pertinente e incluso intentó desalentarnos, diciendo que la Ley 189/2000 se aplicaba sólo a los besarabios, no a los Romaníes, y que si no nos íbamos, llamarían a la policía. No me desanimé. Me dispuse a hacerlo cómo lo había hecho mi hermana y una vez más volví a la CJP de Bacau, esta vez con un archivo como el que mi hermana entregó en el CJP de Arges, que incluía una copia del documento del archivo que mi hermana utilizó, demostrando que fuimos deportadas juntas. Pero como respuesta solamente recibí los gritos del empleado, aunque sabía que padezco una dolencia cardíaca y de que tengo casi 80 años. Esta vez, tampoco la aceptaron, pero al menos no me amenazaron con la policía. Entendí que debería obtener una nueva copia legalizada, además del documento de archivo que recibí de mi hermana".

María se dirigió a la organización Resource Center for the Community (www.romasurvivors.ro), que había ayudado a su hermana en Pitesti. La organización, que se ocupa de los sobrevivientes Romaníes que fueron deportados a Transnistria, le ayudó en sus gestiones: “Para ser identificada, escribí en detalle sobre cuándo y dónde fui deportada, los nombres de los familiares que deportaron conmigo a Transnistria, el hecho de que dos hermanas mías murieron de hambre allí, la fecha de regreso a Pitesti. Sobre la base de esta información, los Archivos me informaron de que varios documentos habían sido localizados y enviados, entre los cuales un extracto legalizado y otro provisto con el sello de los Archivos".

Maria Costea afirma que los funcionarios de la Cámara de Pensiones en Bacau una vez más ha aplazado su respuesta, invocando para ello diversos pretextos: Cómo que los agentes de policía que la deportaron en septiembre de 1942, transcribieron erróneamente el apellido: Stanciu, en lugar de Stancu y que había ido voluntariamente a Transnistria.

La Cámara de Pensiones rechazó la experiencia proporcionada por el Resource Center for the Community, donde los historiadores especializados en la deportación de Romaníes se comprometieron a proporcionar documentos sobre la deportación de la familia Stancu, conservados en varios archivos (Arges, el Museo Conmemorativo del Holocausto, Archivos del Holocausto en Alemania, etc.). Maria Costea ha hecho una declaración bajo su propia responsabilidad de que asume lo que dice y ha recibido la opinión de la Agencia Nacional de Romaníes de que fue deportada entre 1942 y 1944.

 Lo último que le han exigido ha sido: "Me han pedido que aporte dos testigos y escritos originales del período de deportación, de la escuela, del trabajo, a pesar de que entonces solo tenía 6 años. ¿Cómo puede un empleado que conoce tan poco sobre el Holocausto y sobre la deportación de los Romaníes a Transnistria convertirse en responsable de decidir que yo no fui deportada".

En el verano de 2015, la CJP de Bacau aceptó que María fue deportada, pero se negó a pagarle una indemnización porque la documentación aportada por la sobreviviente no era lo suficientemente completa. En cambio, María Costea, sobre la base de los mismos documentos, recibió el reconocimiento de sus derechos legales para los deportados del Estado alemán en menos de dos meses.


Fuentes:
- Artículo periodístico titulado “A supravieţuit Holocaustului, dar a dat peste statul român.” firmado por Mircea Merticariu en Adevarul el 3 de agosto de 2015.

- Carta abierta al Gobierno de Rumanía: “Scrisoare deschisă către Ministerul Muncii: ce facem cu supraviețuitorii” deportărilor? Enviada por la Asociación de Sobrevivientes Romaníes Deportados a Transnistria.

domingo, 27 de mayo de 2018

Hidelgard Franz, nacida Reinhardt

Hildegard Reinhardt
© Dokumentations und Kulturzentrum 
Deutscher Sinti und Roma

Hildegard Franz, nacida Reinhardt, vino al mundo en una familia Romaní el 6 de febrero de 1921 en Tubinga, Alemania, localidad a orillas del río Nëckar. Aunque la localidad en la que se estableció y desarrolló su vida fue la de Ravensburg en la Alta Suabia.

Su madre se llamaba Luise Spindler y su padre, Johannes Reinhardt. El matrimonio tuvo cuatro hijas y cuatro hijos. Su progenitor trabajaba como músico tocando el violín.

Después de sus años escolares, Hildegard comenzó a trabajar en Ravensburg. Las actividades laborales que llevó a cabo fueron trabajos en el bosque o para algún granjero de la localidad. Cerca de donde vivían  había una pareja de ancianos, que estaban bastante enfermos, así que a menudo acudía a limpiarles la casa y a lavarles la ropa.

En 1936 toda su familia recibió la fatal visita del Dr. Robert Ritter y su personal, para investigarlos “racialmente”. Los categorizaron como miembros de una "raza inferior" por el hecho de ser Romaníes. El Dr. Ritter, su asistente Eva Justin y otros miembros, pertenecientes a la "Unidad de Investigación de Higiene Racial y Biología de la Población" Rassenhygienische und Bevölkerungsbiologische Forschungsstelle, se encargaron desde 1936 de llevar a cabo estudios pseudocientíficos para proporcionar datos a través de entrevistas de campo y exámenes médicos tales como análisis de sangre, toma de medidas de la longitud craneal, color de los ojos… de la población Romaní que vivía en el Reich. Estos informes determinaron que la mayoría de los Romaníes del estado Alemán representaban una amenaza para la pureza racial aria. Entre los 24.000 Romaníes investigados por el equipo de Ritter se hallaron Hidelgard Reinhardt y su familia.


En la segunda mitad de los años treinta las autoridades locales internaron a los Romaníes de Ravensburg en un campo de confinamiento de Gitanos. La ciudad de Ravensburg había seguido prácticamente una política de expulsión de la ciudad de los Romaníes, práctica que ya se empleaba durante la República de Weimar anterior a los nazis. A quienes estaban empadronados en la ciudad como la familia de Hildegard Reinhardt se les sometió día y noche a un estricto control policial, mientras que a las familias Romaníes que llegaban de paso a la ciudad se las solía expulsar de manera inmediata. Un fallo del tribunal superior administrativo de Prusia, que declaraba antijurídica semejante política de expulsión, provocó un cambio fundamental. En noviembre de 1936 se declaraba:

“La jefatura de policía de Ravensburg, previa consulta con el alcalde de la ciudad, ha exigido a todos los gitanos que viven en ella o que se encuentren de paso por la misma que busquen un trabajo regular y una vivienda o salgan de Ravensburg”.

Los servicios de obras de infraestructuras organizaron una brigada para trabajos obligatorios formada exclusivamente por Romaníes en la que el salario, ya de por si bajísimo, se reducía en un 10% por bajo rendimiento o falta de voluntad, premisa incluida antes de que el integrante de la compañía de trabajo pudiera siquiera demostrar su valía profesional. Incluso aquellos que tenían otra actividad económica o que ya se habían incorporado a otro puesto de trabajo tuvieron que formar parte obligatoriamente de esta brigada obrera especial. Un capataz se encargaba de mantener a los miembros de la brigada bajo rigurosa y constante vigilancia, denunciando a la policía,de manera inmediata, a quienes faltaran al trabajo y ésta procedía con el mayor rigor contra los Gitanos absentistas. De hecho, el menor incumplimiento de las órdenes policiales se castigaba con varios días de arresto.

Ravensburg, monumento en memoria de los Romaníes 
de Ravensburg asesinados en Auschwitz-Birkenau.
© Andreas Praefcke


De manera simultánea a la imposición de trabajos obligatorios a los Romaníes, la administración local de Ravensburg inició la instalación de un campo especial para el confinamiento de Gitanos. Para este fin se construyeron dos barracones nuevos en la periferia de la ciudad y se procedió a ir trasladando a este lugar a la mayor parte de los Romaníes que vivían en viviendas municipales para necesitados u otros a los que se trasladó con sus carromatos. El internamiento que se llevó a cabo en noviembre de 1937 afectó no solo a los Gitanos que vivían en el asilo de indigentes sino a todos los que ocupaban cabañas, carromatos o cualquier vivienda móvil. Al terminar los traslados había casi 100 personas confinadas en el campo de Ummenwinkel, en la periferia de la ciudad, cercado con alambre de espino. Los habitáculos se distribuían por familias, pero cuando la ocupación del espacio no era muy elevada se añadían internos solteros a los grupos familiares. En las barracas se colocaban placas con el nombre del cabeza de familia y de las demás personas que vivían en ellas. Se fijó también en las paredes un reglamento, en el que se recogían las normas del campo y la obligatoriedad de demostrar que se poseía un puesto de trabajo. Para vigilar a los internados, la policía municipal realizaba a diario incursiones de control y la policía criminal y de seguridad, la Kripo, practicaba registros a intervalos irregulares. Además de todo ello, los internos tenían que nombrar a una persona de edad que tenía que preocuparse del orden y la limpieza de la colonia de barracas y que era responsable ante el ayuntamiento.

Los objetivos que se persiguieron con internar a los Romaníes en estos campos de confinamiento eran:
-         Mediante el internamiento de los Gitanos en la periferia de las ciudades se garantizaba que los expulsados no volverían a pisar estas.
-         Aprovechamiento como mano de obra forzada.
-         Las autoridades municipales conseguían la reducción de las compensaciones a los Gitanos en concepto de prestaciones sociales, el pago de las mismas se hacía después de la prestación del trabajo obligatorio.

El 13 de marzo de 1943; 36 niños, hombres y mujeres Romaníes internados en el campo de confinamiento de Ummenwinkel fueron trasladados por los nazis hasta la estación de mercancías de Stuttgart y el 15 de marzo de 1943 en un convoy compuesto por vagones para transporte de ganado deportados con destino al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau.

Hildegard Reinhardt relata:
"Se llevaron a muchas personas, varios cientos de personas. La policía y la Gestapo, armados con fusiles iban de un lado para otro. El mismo día, nuestro transporte fue conducido de Stuttgart a Auschwitz en vagones de ganado. No sé cuánto tiempo duró el viaje. Dos o tres noches. Fue al final de la tarde o la noche, ya era de noche, cuando llegamos a Auschwitz-Birkenau. Después de abrir los vagones vimos los focos que iluminaban todo. ... "

Hildegard Reinhardt recibió el número de prisionera Z-4734, el cual le fue tatuado en uno de sus antebrazos. Sus hijas los números Z-4739, Z-4740 y Z-4741.

“Aquella fue la cosa más horrible que jamás haya experimentado; los focos, los perros ladrando, los soldados armados, agotados tras la llegada y conducidos a los barracones, el nombre ya no importaba, solo un número. Los niños pronto enfermaron apenas comían: nos daban una sopa rojiza y maloliente, con trozos de carne, carne de caballo tal vez, los niños no la podían masticar. Tal vez es por eso enfermaban..."

Mientras esto sucedía en Polonia, el 26 de abril de 1943, las autoridades locales de Ravensburg sacaron a subasta pública diversos artículos pertenecientes al hogar de Hidelgard Reinhardt para su reutilización por vecinos del municipio.

Hildegard se había casado joven. "Mis niñas tenían; una tres años, otra dos años y la menor de sólo siete meses de edad", sus nombres; Anita (1940) Natalie (1941), Irmila (1942). El primer niño de la familia que murió en aquel infierno fue el de su hermana, que perdió la vida cinco días después de nacer. Hildegard fue capaz de amamantar al recién nacido, pero desgraciadamente falleció. En el corto espacio de tiempo de los días de Pascua de aquel 1943, las tres hijas de Hidelgard Reinhardt fallecieron. Ella no tenía lágrimas en ese momento, "No podía llorar", eso llegó mucho más tarde. Incluso en la vejez, Hildegard, todavía soñaba con sus niñas pequeñas.

  Hidelgard Franz.
© Planet schule


El 15 de abril de 1944, unos meses antes de la liquidación del Campo de Familias Gitanas de Birkenau, Hildegard fue transferida al campo de concentración de Ravensbrück donde realizó trabajos forzados agrícolas y constantemente su recuerdos se adentran en los gritos, los golpes, el hambre, el miedo…,  posteriormente otro traslado la lleva hasta el campo de Buchenwald, donde quedará internada en el subcampo de Schlieben,  allí la obligaron a realizar trabajos forzados en una fábrica de municiones, la “Hasag Hugo Schneider AG”.

Muy cerca de la finalización de la guerra y ante la cercanía de las tropas aliadas los prisioneros de los campos fueron obligados a ir a pie hasta otros campos situados en el corazón de Alemania, es lo que ha pasado a la Historia con el nombre de “Marchas de la muerte”. En el transcurso de una de ellas, Hildegard fue liberada en Altenburg, Turingia por los estadounidenses.

Hildegard Franz regresó a la vida. Había conseguido sobrevivir al miedo, a los campos de exterminio, a la fiebre tifoidea, al dolor por la muerte de sus queridas niñas, al hambre, a las incursiones aéreas, a las espeluznantes condiciones de trabajo en el campo, en fábricas de armamento y a la temible marcha de la muerte. Después de la guerra, ella y otras cinco mujeres regresaron a Ravensburg. Allí se enteró de que sólo unos pocos miembros de su familia habían sobrevivido al Porrajmos y de que su esposo había fallecido en el campo de concentración de Bergen-Belsen.

Tarjeta perteneciente a Hildegard Reinhardt
© Dokumentations und Kulturzentrum 
Deutscher Sinti und Roma


Hildegard se volvió a casar y tuvo cinco hijos y catorce nietos y varios biznietos.

A lo largo de su vida sintió en numerosas ocasiones el rechazo por haber nacido Romaní, valgan como ejemplos los siguientes: En 1957 recibió como compensación por haber sufrido persecución durante la época nazi, le concedieron un único pago de 150 marcos por la privación de libertad de sus hijas, no por su muerte. No sería hasta 2001 cuando consiguió una pensión mensual para víctimas. En su pasaporte de 1979 constaba la siguiente observación: "Particularidad: tatuaje en el antebrazo izquierdo".

Hildegard Franz Reinhardt dio muchas conferencias, acudió a los colegios para transmitir a los niños y jóvenes su testimonio, en la que de sus labios apenas aparecía una palabra para hablar de los perpetradores, en cambio, narraba con fuerza la solidaridad entre las mujeres en los campos, y que todo aquello que ocurrió nunca debería olvidarse.

Recibió numerosos honores, entre ellos el que le entregó el primer ministro Winfried Kretschmann, la Cruz Federal del Mérito.

Entrega por parte del ministro Winfried Kretschmann de 
la Cruz Federal del Mérito a Hildegard Franz.
© Schwarzwaelder-bote

 Hildegard Franz murió el 7 de mayo de 2013 a la edad de 92 años. Está enterrada en el cementerio de la ciudad de Rottweil.

Hidelgard Franz, nacida Reinhardt
© Verband Deutscher Sinti und Roma


Fuentes:
- Transcripción de la entrevista a Hildegard Franz realizada por Bárbara Spangler-Axiopoulos. USC Shoah Foundation Institut. VHA Código de la entrevista 48452. 20 de noviembre de 1998.
- Memorial Book: The Gypsies at Auschwitz-Birkenau. State Museum of Auschwitz- Birkenau. Volumen I. Páginas 330-331.
- “Mut Ohne Befehl / Widerstand und Verfolgung in Stuttgart 1933-1945”, Katrin Seybold Film GmbH 1994
- De la ciencia de las razas a los campos de exterminio. Sinti y Romá bajo el régimen Nazi. Karola Frings, Herbert Heuss y Franck Sparing. Editorial Presencia Gitana. Colección de temas gitanos y afines Interface. 1999. Páginas 53-54.
- USC Shoah Foundation Institut. Testimonio de Hildegard Franz. Historia oral. VHA Código de la entrevista 48452.
- Verfolgung und Vernichtung der Ravensburger Sinti, in: Peter Eitel (Hg.), Dorothea Kinderlen:  Ravensburg im Dritten Reich. Beiträge zur Geschichte der Stadt, 2. Aufl. Ravensburg 1998.
-Hildegard Franz ist gestorben, artículo aparecido en el NRWZ el 10 de mayo de 2013.
- Im Alter träumt sie von ihren Mädchen, artículo aparecido en el Schwarzwaelder-bote el 17 de mayo de 2013.
- Das KZ-Außenlager Schlieben. Walter Strand. BücherKammer, Herzberg 2005.

lunes, 30 de abril de 2018

Werner Carlo Fahrenholz

Carlo Werner Fahrenholz
© Gedenkstätte Ahlem 

Werner Carlo Fahrenholz nació el 2 de marzo de 1925 in Peine, Baja Sajonia, norte de Alemania, en el seno de una familia Sinti. Seguían un estilo de vida nómada, viajando de pueblo en pueblo a bordo de su modesta vivienda-carromato. Su padre era tratante de caballos, su madre se dedicaba a cuidar de los chiquillos y a realizar los quehaceres diarios; preparar el pan al modo artesanal en una hoguera con leña, hacer la comida, lavar la ropa… mientras, los chiquillos jugueteaban por el campo. 

En la década de 1930, la familia pasó a vivir en un estacionamiento de caravanas en Tonniesberg en Hannover-Ricklingen. Los hermanos Fahrenholz asistían regularmente a la escuela en la Clemensstrasse. Carlo finalizó su educación obligatoria en el año 1939. 

La presión que las autoridades locales, auspiciadas por las órdenes que emanaban del poder central en Berlín, ejercían sobre la población Gitana en el Reich aumentó de manera exponencial a finales de la década de los treinta. Cuando nuestro joven protagonista contaba poco más de catorce años, las autoridades alemanas lo asignaron para trabajar en la construcción de carreteras en Hannover, posteriormente, fue obligado a realizar trabajos forzados en un depósito subterráneo de municiones. 

Tras un breve permiso por enfermedad, la Gestapo lo arrestó a finales de 1940 y lo condujeron al Arbeitserziehungslager (AEL), Campo de Reeducación por el Trabajo, de Liebenau cerca de Nienburg, en el Weser. Allí coincidió con otros prisioneros Romaníes; Berta Bluma Weiss y su hermano Goldi, los hermanos de Johann Rukeli Trollman; Julius MausoTrollmann y Albert Benni Trollmann y con Robert Weiss junior, Recuerda Carlo que: "Aquel lugar funcionaba como un campo de concentración". El trabajo resultaba infernalmente pesado, y eran constantes las palizas con el doloroso cinturón de cuero de buey. Los prisioneros vestían chaquetas de la Wehrmacht con una gran "H" en la espalda. Era un campo de barracones de madera con cercas de alambre de púas, iluminado intensamente por la noche por potentes focos. Los internados tenían que llevar a cabo el trabajo físico más pesado; fundamentalmente movimientos de tierra, excavación de zanjas, tendido de tuberías y cables o limpieza de árboles. 

En este lugar estaba ubicado el "Campo de 
Educación por el Trabajo” de Liebenau. 
Una placa en el edificio de la escuela recuerda 
la ubicación del campo y conmemora a las víctimas.
© Martinguse

En los años siguientes para Carlo se convertirán en una espiral donde se alternarán: el trabajo obligatorio, las detenciones, los interrogatorios y el campo de trabajo.

En enero de 1944, Carlo y su hermano son esterilizados por la fuerza por haber nacido Gitanos.

En 1944 a Carlo lo detuvieron de nuevo, la Gestapo lo retuvo en el ático de la prisión de Ahlem con el objeto de ser deportado a un campo de concentración. En el transcurso de un bombardeo aliado consiguió evadirse del presidio levantando una claraboya. Se ocultó varios meses en casas de conocidos hasta que llegó el fin de la guerra.

Ahlem 1938, entrada principal a la escuela,
a la izquierda, la casa del zapatero, 
la futura prisión de la Gestapo.
© Bildarchiv der Region Hannover

Pero la finalización de la contienda mundial no significó para los Gitanos que el drama concluyera. Los sobrevivientes Romaníes tras conseguir el imposible e impensable milagro de volver con vida a Hannover y cuando, en teoría, todo había terminado, las autoridades de la nueva Alemania surgida de las cenizas del nazismo, los volvieron a recluir en el campo de confinamiento de Gitanos de Altwarmbüchener Moor, sin viviendas, sin tarjetas de racionamiento, prácticamente en las mismas condiciones que durante el periodo nazi.

Werner Carlo Fahrenholz construyó una nueva existencia dedicándose al arte de la música.

Carlo Werner Fahrenholz
© Hannover.de

Poco antes de su muerte en 2002, Hans-Jürgen Hermel (periodista alemán de televisión en la Norddeutscher Rundfunk NDR) y Shaun Hermel grabaron en vídeo  una entrevista con Carlo. Ésta se convirtió en la base del libro que posteriormente publicaron en el que narran la biografía de nuestro protagonista. Es en el transcurso de esa entrevista donde, Carlo, deja una frase que sigue con total vigencia en la actualidad: "La discriminación nunca se detiene. Puedes ir donde quieras, pero, siempre te hacen sentir como un deportado".

Fuentes:
- “Die Diskriminierung hört nie auf” (Volumen 8). Shaun Hermel. Schriftenreihe der Gedenkstätte Ahlem. Hannover : Región de  Hannover, der Regionspräsident, Team Kultur, 2011.
- Artículo firmado por Mathis Klein titulado “Gedenkfeier für ermordete Sinti und Roma in Hannover” en el Hannoversche Allgemeine el 4 de marzo de 20111
- Biografía de Werner Fahrenholz que apareceen la web Hannover.de
-Leg dich, Zigeuner: Die Geschichte von Johann Trollmann und Tull Harder de Roger Repplinger. Piper Verlag. 2012
- Aus Niedersachsen nach Auschwitz. Niedersächsischer Verband Deutscher Sinti
Verlag für Regionalgeschichte, 2004. Páginas 32, 71-73.
- Zwangsarbeit im Landkreis Göttingen 1939-1945 de Günther Siedbürger, hg. vom Landkreis Göttingen, Duderstadt 2005,
- Das Arbeitserziehungslager in Liebenau 1940-1943 de Rolf Wessels. Historische Schriftenreihe des Landkreises Nienburg/Weser Band 6, Nienburg/Weser 1990.

viernes, 30 de marzo de 2018

Traian Grancea

Traian Grancea
© Adevarul Holding

Traian Grancea nació en 1905 en una familia Gitana cortorari que vivía a la manera nómada y cuyo oficio consistía en fabricar y reparar calderas, ollas, cazos y todo tipo de cacharros de cobre, de hierro y, en general, de cualquier tipo de metal.

De esta forma transcurrió su juventud y primera edad adulta, yendo por los pueblos de Rumanía ofreciendo la nobleza de su oficio milenario.

Gitanos trabajando los calderos
© Monitorul Expres

En 1941 Traian Grancea vivía en el condado de Viştea, Braşov. Era un hombre joven con toda su vida por delante, se había casado y conformado una familia de tres hijos pequeños. Traian, de su progenitor había heredado el arte de trabajar las calderas, además, se había convertido en uno de los líderes de la comunidad Gitana local.

Pero en aquel verano de 1941 el área comprendida entre los ríos Dniester y Bug, territorio que formaba parte de la Ucrania Soviética, fue ocupado por los ejércitos germano-rumanos. Tras un intercambio de cartas y negociaciones entre Adolf Hitler y el mariscal Ion Antonescu, se firmó el acuerdo germano-rumano en Tighina el 30 de agosto de 1941, mediante el cual esta zona fue confiada a la administración rumana. La administración civil rumana en Transnistria, encabezada por el gobernador Gheorghe Alexianu, se ocupó de la normalización del orden público, la vida social y la explotación económica de este territorio.

Mientras tanto, auspiciado por el Gobierno Central en mayo de 1942, la Gendarmería realizó un censo de los Gitanos para determinar quiénes de ellos serían deportados a Transnistria. De este modo, en 1942 más de 25.000 Gitanos de Rumania fueron conducidos a esta región, once mil de ellos nunca regresarían a casa.

Mapa de Transnistria 1941-1942
© USHMM

La historia de Traian cambió para siempre una noche de 1942, bien entrada la madrugada gritos de soldados despertaron a Traian y a su familia. Los obligaron a recoger sus tiendas y después, a que subieran a sus carromatos, era el comienzo de un largo camino sin retorno hasta Transnistria. El viaje duró tres o cuatro meses, unos iban a pie y otros en sus carromatos. Nada más llegar, los soldados les quitaron lo poco que les quedaba; sus caballos y sus viviendas rodantes, les prometieron que si les entregaban el oro y la plata heredada de sus antepasados los dejarían marchar, pero esta falsa promesa nunca sería cumplida.

Sobre la base de las investigaciones actuales, los Gitanos de Rumanía fueron ubicados en Transnistria en unos 31 pueblos pertenecientes a cuatro distritos: Ochakov, Berezovka , Golta y Balta. La mayoría de los Gitanos nómadas en el condado de Golta, y los Gitanos sedentarios estaban casi todos en el condado de Oceakov. Algunos Romaníess fueron alojados en hoyos excavados en el suelo, mientras que otros en casas. Por lo general, se recurrió a la evacuación de los residentes locales de los pueblos de Ucrania y muchos de los recién llegados eran situados en los hogares que los aldeanos habían tenido que abandonar. Algunos pueblos del Bug fueron desalojados por completo para este propósito. Por otro lado, la difícil situación de los Romaníes se debía a su concentración en grandes grupos. Las llamadas colonias temporales solían ser bastante numerosas, a veces involucrando a varios miles de personas. El condado de Ochakov, al principio reunió a casi 14000 Gitanos que ocuparon tres áreas en los municipios de Kovaliovka, Bolişaia-Karanika y barracones en Alexandrodar. Un grupo tan numeroso de personas creó una situación especial, ya que las autoridades locales no podían dar alojamiento, ni suministrar la comida, ni la ropa necesaria, ni dar trabajo a tan alto volumen de personas.

Niños Romaníes en Transnistria
© Vocea Romilor

Para Traian, su familia y el resto de Romaníes allí deportados la vida en Transnistria  se convirtió en un infierno; hambre, frío, enfermedades... Nada más llegar no los alojaron en ningún edificio, tuvieron que cavar un hoyo en la tierra, a orillas del Bug en el que resguardarse del frío. El invierno fue terrible. La gente rebuscaba comida donde podía. Una escena cotidiana era la de montones de personas muertas por todos lados, aquellos que morían donde encontraban la muerte eran enterrados. Las raciones de alimentos fijadas por el Gobierno no se respetaron. De acuerdo con las instrucciones oficiales, las autoridades deberían dar 200 gr. de harina de cebada o avena para los niños y 400 gr. para los adultos, sal y 150 gramos de patatas; pero… la realidad fue que durante semanas seguidas, no recibieron nada. Al mismo tiempo, no se les proporcionó madera para calentar alimentos o para calefacción, y solo a una pequeña parte de los deportados se les dio un trabajo. Los Romaníes se vieron privados de las cosas más elementales, incluidas las ollas para la preparación de la comida. 

Una familia Romaní en Transnistria
© Adevarul Holding

La ropa fue un tema especial, porque no se les permitió llevar equipaje ni otras pertenencias personales cuando partieron de sus hogares. La atención médica resultó inexistente y faltaban medicamentos. Al mismo tiempo, nadie se preocupaba de la higiene personal. La mayoría de los Gitanos no poseían ropa interior, vestían harapos, envueltos en paja, no tenían jabón para lavar la ropa... Los informes de las autoridades locales de Transnistria recogen que la situación de los Romaníes fue una de las más lamentables en comparación con la de otros grupos étnicos. Todos los días, de 5 a 10 personas Gitanas morían de hambre o enfermedad en cada una de las colonias. Además, semanalmente se informaba de que la mayoría de los enfermos de tifus exantemático eran Romaníes. Es por eso que el proceso de repatriación al país de los Gitanos estaba estrictamente prohibido, y los capturados eran enviados de vuelta de inmediato.

En marzo de 1944 el Ejército Rojo rompió el frente y los Romaníes de Transnistria comenzaron a dirigirse hacia el oeste tras las filas de soldados soviéticos. En aquel lugar, Traian había perdido a su padre, a su hermana, a su primera esposa y a sus tres hijos, su madre enfermó de cólera, en el camino de regreso, y también falleció. Al regresar del infierno, Traian Grancea se asentó en Porumbacu, un pueblo situado al borde de la montaña, cerca de Sibiu. Los ancianos del lugar afirman que fue el primer Gitano que se construyó una casa en 1981, un orgulloso edificio de varios pisos. Después de él, los demás abandonaron las tiendas y se construyeron sus casas de ladrillo.

Traian era un experto en la elaboración de calderas y en el trabajo del bronce, disfrutaba enseñando su oficio a los más jóvenes.

El señor Grancea tuvo dos hijos, Traian y Veta, vivió tanto tiempo que pudo ver a cuatro generaciones de Grancea: más de 60 nietos y biznietos.

El 22 de octubre de 2007, el presidente Traian Basescu condecoró a Grancea y otros dos sobrevivientes del Porrajmos, con la Orden Nacional del Servicio Leal, en el rango de caballero (ordinul national Serviciul Credincios, in grad de cavaler). Traian siempre dio testimonio de su sufrimiento y el de su pueblo durante la II Guerra Mundial participando en numerosos diversos actos y apareciendo en diversos documentales, de hecho fue uno de los protagonistas del filme titulado "Adevărul despre Holocaust" dirigido por Florin Cioabă y presentado en 2012 en el Festival Astra de cine.

Imposición de la Orden Nacional 
del Servicio Leal
© Ziare

La historia de Traian Grancea es una historia de exilio y dolor que diezmó a su familia y cambió su vida definitivamente. Traian Grancea murió en mayo de 2014 a los 108 años.

Fuentes:
- Artículo “Cel mai bătrân supravieţuitor al Holocaustului ţigănesc” de Ramona Găină aparecido en Adevarul. 23 de octubre de 2012.
- Entrevista al sobreviviente Romaní Traian Grancea, en Deportarea în Transnistria : mărturii  de Luminița Cioabă ; Fundația Social-Culturală a Romilor "Ion Cioabă". Páginas 11–12.
- Documente privind deportarea țiganilor în Transnistria, Viorel Achim . Editura Enciclopedică, București, 2004.
- Deportarea rromilor în Transnistria: de la Auschwitz la Bug, Vasile Ionescu, Editura Centrului rromilor pentru politici publice "Aven amentza", 2000.

martes, 27 de febrero de 2018

Wolfgang Helmut Mirosch (o Mirusch)

Wolfgang Mirosch
© Colección privada familia Heine.

Wolfgang Helmut Mirosch (en los documentos también aparece inscrito como Mirusch) nació el 23 de noviembre de 1935 en el Hospital Estatal para Mujeres de Celle, Baja Sajonia, Alemania. Cuatro días más tarde fue bautizado en la iglesia protestante-luterana de la misma localidad, recibiendo el nombre de Wolfgang Helmut Czaja. El padre biológico de Wolfgang es desconocido, acerca de su madre tampoco disponemos de mucha información: solamente, que se llamaba Katharina Czaja, mujer Gitana nacida el 10 de junio de 1914 en Rehden, distrito de Diepholz. En el certificado de nacimiento y en el de bautismo de Wolfgang, los únicos datos que nos aportan sobre su madre la describen como "soltera", de profesión "criada", y que trabajaba en casa del fontanero August Garbers en Bleckede, en el distrito de Luneburgo.

El certificado de nacimiento de Wolfgang se completó en abril de 1941 aportando nuevos datos: "Por orden del tribunal de distrito en Luneburgo se señala que el apellido no es Czaja, sino Mirusch y el primer nombre de la madre no es Katharina, sino Therese". Con similar redacción también se añadió la misma entrada en la partida bautismal de Wolfgang. Lo que había detrás de este anexo, ya sea un error u otra motivación, se desconoce. En cualquier caso, Wolfgang tuvo desde ese momento los apellidos "Mirosch" o "Mirusch". Lo mismo les sucedió a sus tres hermanos, de los cuales Wolfgang probablemente nunca tuvo noticias, porque vivían con otros padres adoptivos.

En diciembre de 1935, la madre llevó a Wolfgang hasta la casa de acogida para niños Wilschenbruch, cerca de Luneburgo en la Reiherstieg, 13. Al mes siguiente, en enero de 1936 la madre se marchó de la institución, y Wolfgang se quedó allí internado. En junio de ese año lo entregaron a una familia de acogida de Adendorf (distrito de Luneburgo), sus padres adoptivos Elisabeth y Heinrich Heine vivían en la Fliederstrasse, 24.

Wolfgang Mirosch (derecha) con su primo, hacia 1941
© Colección privada familia Heine.


Wolfgang Mirosch (derecha) con su primo, hacia 1942
© Colección privada familia Heine.

El 6 de agosto de 1942, Wolfgang Helmut Mirusch Heine fue matriculado en la escuela de Adendorf para iniciar su primer curso escolar. Pero el fatal destino le permitiría asistir a ese colegio solamente unos pocos meses porque el 9 de marzo de 1943, Wolfgang Mirosch, de siete años de edad, fue detenido por haber nacido Gitano. Su maestro de escuela, Hermann Hildebrand, anotó en el diario de clase de forma lapidaria: "El 9.3.43 expulsado a Hungría".

El 11 de marzo de 1943 un convoy conformado con vagones para transporte de ganado con 357 Romaníes del norte de Alemania partió desde la estación de ferrocarril “Hannoversche Bahnhof” de Hamburgo con destino al campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. En su interior nuestro pequeño Wolfgang, solo, sin nadie a quien abrazar, sin nadie que lo consolara, tristeza absoluta en sus pequeños ojos Gitanos asomados al horror del odio y la maldad humana.  

La “Hannoversche Bahnhof” de Hamburgo en 1931.
© Museum für Hamburgische Geschichte

 Wolfgang quedó internado en el “Zigeunerfamilienlager”, sector BIIe de Birkenau. En ese maldito lugar, Wolfgang, murió el 9 de noviembre de 1943, catorce días antes de su octavo cumpleaños. El médico del campo, el temido Josef Mengele, certificó como causa de su muerte "caquexia por estomatitis catarral", es decir, desnutrición severa con inflamación de la mucosa oral.

Certificado de la muerte de Wolfgang Helmut 
Mirosch firmado por Mengele
© Archivo del Museo de Auschwitz

Los tres hermanos de Wolfgang también fueron deportados a Auschwitz-Birkenau y murieron allí. La madre de Wolfgang había sido deportada al campo de concentración de Ravensbrück en septiembre de 1942, donde murió el 17 de mayo de 1944.

Tras la guerra una nueva Alemania renació de sus cenizas. En Adendorf el nombre de Wolfgang Mirosch quedó sepultado en el olvido, pero…. unos 60 años más tarde, la entonces directora de la Biblioteca y del Archivo Municipal de Adendorf, Annegret Stankowski, se encontró durante una investigación con la tarjeta de registro de un niño Gitano, desde ese momento decidió comenzar una investigación acerca de la vida de Wolfgang.  La señora Stankowski publicó los resultados en la "Crónica de Adendorf y Erbstorf" en 2007 bajo el título: "El destino de un niño de Adendorf en 1943". La señora Annegret Stankowski falleció el 26 de septiembre de 2016.

Annegret Stankowski
© Peter Stankowski

Desde 2010 la historia de Wolfgang se convirtió en un punto central en la programación educativa del Instituto de Educación Secundaria Katzenberg de Adendorf. Los estudiantes querían conocer más sobre la vida de Wolfgang. Con este objetivo y con la valiosa tutorización de su maestro Ruthild Raykowski y la colaboración de la Sra. Stankowski, intentaron localizar a testigos oculares que pudieran proporcionar información sobre Wolfgang. Todo este proceso de investigación aportó nuevos conocimientos, en particular, encontraron a una nieta de los padres adoptivos de Wolfgang quien entregó algunas fotos históricas en las que se puede ver a Wolfgang, se le había puesto rostro al nombre. La comunidad de Adendorf seguía el trabajo de los estudiantes con enorme interés. De este modo, el consejo local, al que los estudiantes de secundaria presentaron sus resultados de investigación en una sesión pública, quedó profundamente conmovido por esta historia y, les aseguró su apoyo total (también financiero) para el hermoso proyecto de honrar la memoria de Wolfgang Mirosch en un espacio público de la localidad. 

Alumnos del Instituto Katzenberg de Adendorf junto
a Günter Demnig en un acto en memoria de 
Wolfgang Helmut Mirosch
© Landeszeitung für die Lüneburger Heide 2012

En la actualidad, una placa conmemorativa y un “Stolperstein” frente a la antigua escuela de Wolfgang recuerdan quien fue el niño Gitano Wolfgang Helmut Mirosch.

Placa conmemorativa en recuerdo de Wolfgang Helmut Mirosch
© VVN-BDA Lüneburg
Placa conmemorativa en recuerdo de Wolfgang Helmut Mirosch
© VVN-BDA Lüneburg
Stolperstein en memoria de Wolfgang Helmut Mirosch
© Gmbo 2013


Fuentes:
- Biografía de Wolfgang Helmut Mirosch, escrita por Ruthild Raykowski.
Stiftung niedersächsische Gedenkstätten.
- Das Schicksal eines Kindes. Adendorf 1943, in: Adendorf – Heimatgeschichte(n) zwischen Elba und Ebensberg. De Annegret Stankowski: Hrsg.: Gemeinde Adendorf, 2. überarbeitete Auflage, Adendorf 2010.
-  Entrechtung, Widerstand, Deportationen 1933 – 1945 und die Zukunft der Erinnerung in Hamburg. Neue Ansätze für den schulischen Unterricht und die außerschulische Bildungsarbeit zum Nationalsozialismus, hrsg. von der Körber-Stiftung, der KZ-Gedenkstätte Neuengamme und dem Landesinstitut für Lehrerbildung und Schulentwicklung, zweite überarbeitete Auflage, Hamburg 2017.
- Stolpersteinverlegung für Wolfgang Mirosch. Landeszeitung für die Lüneburger Heide 2012. Schule am Katzenberg.