jueves, 19 de mayo de 2011

Růžena Danielová

Ružena Danielová en 1982 con el número de prisionera de Auschwitz tatuado en su brazo.
© M. Prášek, cortesía del Museo de cultura Romaní de Brno, República Checa


Růžena Danielová nació el 27 de febrero de 1904 en Čejči (distrito de Hodonin). Junto a su madre ciega vivió en diferentes comunidades Romaníes, la mayor parte de su infancia la pasó en la de Mutěnice en Moravia del Sur. Su familia llevó un estilo de vida nómada o seminómada.

Desde 1920 hasta 1927 vivió en una aldea en el este de Moravia. Se casó en 1926 con un joven Romaní, Martin Daniel (nacido el 12 de junio de 1900). Entre 1927 y 1938 la familia vivió en la colonia Romaní de Breclav. El matrimonio tuvo cinco hijos; Jenda, Majduska, Thomas, Misanek y Suzanka.

Martin Daniel, esposo de Ružena
© Museo de cultura Romaní de Brno


Martin Daniel trabajaba en una fábrica de ladrillos. Růžena Danielová  trabajaba cuando hacía falta mano de obra en la fábrica de ladrillos o para los agricultores locales. Růžena y Martin eran analfabetos.

Desde 1938, la familia se estableció en Mutěnice. Su hijo mayor pronto abandonó el nido familiar para trabajar en Linz, en Austria. En 1940 Ruzena y Daniel habían prosperado a partir de su esfuerzo y se convirtieron en propietarios de una casa, es precisamente a partir de ese año cuando la vida de los Romaníes en Checoslovaquia se va a complicar sobremanera.

Růžena, Martin y sus hijos fueron deportados al campo de Auschwitz-Birkenau el 7 de mayo de 1943. A su llegada a Birkenau y siguiendo los procedimientos habituales de los nazis de entrada al campo, Růžena Danielová recibió el número de prisionera Z-8259, junto a su familia fueron ubicados en el campo para familias Gitanas de Birkenau.

Růžena vivió la más dura de las tragedias en el campo polaco, fue testigo como uno de los kapos se ensañó con uno de sus hijos y constantemente le pegaba, le humillaba, también vio como realizaban experimentos médicos, Růžena recuerda que tenía los ojos vendados y le ponían inyecciones que le provocaron una hinchazón del rostro.

Růžena perdió a su marido, Daniel Martín, el 12 de septiembre de 1943 y a sus cinco hijos en el campo de exterminio de Birkenau. A ella la deportaron el 2 de agosto de 1944 desde Auschwitz hasta el campo de concentración de Ravensbrück. donde fue asignada a trabajar en las fábricas de Wittenberg, lugar en el que como pudo consiguió sobrevivir  para ver la liberación.

Después de la liberación, Růžena Danielová regresó el 25 de mayo de 1945 a Mutěnice. Vivió por un periodo de unos tres meses en la casa familiar que tanto esfuerzo y trabajo había costado conseguir, pero aquella casa y la ausencia de toda su familia le provocaba tanto dolor que se vio en la obligación de mudarse.

Ružena Danielová
© Museo de cultura Romaní de Brno


En 1968 le fue concedida una pensión por invalidez debido a las terribles secuelas que en su cuerpo habían dejado las experiencias vividas en los campos de concentración nazis.

Růžena Danielová murió el 3 de mayo de 1988.

Esta es la historia de Růžena Danielová, pero en su biografía hay un hecho reseñable que no podemos dejar pasar por alto. Como bien sabemos el pueblo Romaní históricamente ha transmitido sus canciones, poemas y cuentos a través de la tradición oral de una generación a otra. En la actualidad, los investigadores han comenzado a recoger y publicar folclore relacionado con el Porrajmos que los sobrevivientes y sus familias Romaníes han ido transmitiendo a pesar del olvido institucional a que se han visto sometidos. Ruzena Danielova es autora de una canción „Aušvits“ realizada a finales de los cincuenta o principios de los sesenta, apareció tiempo después en un documental sobre música Romaní, „Latcho Drom“ . La fama de la canción fue inmediata tras la guerra, convirtiéndose en uno de los símbolos del Porrajmos. Cantado en romanés, „Aušvits“ se basa en un tema central en la cultura Gitana el lamento y sobre todo en los sentimientos de soledad y desesperación. En el texto, la mujer piensa en su marido y, de repente, aparece la imagen simbólica de un pájaro negro con la tarea de llevar las cartas que nunca pudieron ser entregadas.

Ruzena empieza la canción con un prólogo: „Es necesario que yo cuente por qué canto esta canción, yo quiero que el mundo conozca el por qué. Yo estuve prisionera durante dos años y recibí el tratamiento más cruel que se pueda dar a una persona“ (Ctibor Necas y Dusan Holy 22-23)

Esta es la canción:

En Auschwitz hay una gran casa
Ruzena Danielova
Ausvicate hi kher bro
Odoj besel mro pirano
Besel, besel gondolinel
Te pre mande pobisterel
O tu kalo cirikloro
Lidza mange mro lilro
Lidza, lidza mra romake
Hoj som phandlo Ausvicate
Ausvicate bokha bare
Te so te chal amen nane
Ani oda koter maro
O blokris bibachtl

En Auschwitz hay una gran casa
Y allí mi marido está prisionero
Él se sienta, se sienta y se lamenta
Y piensa en mí.
¡Oh, pájaro negro!
¡Lleva mi carta!
Llévasela a mi esposa
Por lo que estoy preso en Auschwitz
En Auschwitz hay mucha hambre
Y no tenemos nada que comer
Ni un trozo de pan
Y el guardia del barracón es malvado

Y cuando Ruzena finaliza la canción narra: “Mis cinco hijos fueron asesinados en Auschwitz: Jenda, Majduska, Thomas, Misanek y Suzanka y mi marido también. Él era un buen hombre. Yo soy la única sobreviviente de toda mi familia” (Ctibor Necas y Dusan Holy 23)



Fuentes:

- Dušan Holy, y Citbor Nečas, Žalující píseň [Accusatory Song] (Stražnice: Ústav lidové kultury, 1993)

- Ctibor Nečas, Nemůžeme zapomenout – Našťi bisteras [We Cannot Forget] (Olomouc: Univerzita Palackého,1994)

- Tracing the autobiographical. Marlene Kadar, Linda Warley, Jeanne Perreault, Susanna Egan, editors Wilfrid Laurier Univ. Press, 2005 - 276 páginas. Páginas 241-242

- Documental “Latcho Drom”. Tony Gatlif. 1993